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PREHISTORIA
En términos generales, podemos decir que, tal y como se conoce la Prehistoria de Adamuz en la actualidad, esta arranca del Paleolítico Medio, si bien los materiales de esta adjudicación, algunas herramientas de sílex, son muy pocos. Las siguientes etapas del Paleolítico están ausentes por ahora, si bien ciertas piezas, procedentes de hallazgos superficiales y, consecuentemente, sin contexto fiable, pueden hacer pensar en la existencia de industrias de tránsito del Paleolítico Superior al Neolítico, el Epipaleolítico, que tuvo su desarrollo hace unos 10.000 años en la zona de Algallarín. Las primeras señales de la presencia de gentes neolíticas, cultivadores y pastores, fabricantes de la característica cerámica a la almagra tan típica de Andalucía, en un momento que podemos situar entre el 4.500 y el 3.500 a. JC, han quedado en las tierras interiores, en una cueva sobre el arroyo Cañaveralejo, que fue habitada también, siglos mas tarde, por gentes del Calcolítico, la fase inicial de la Edad de los Metales.
EDAD MEDIA
Aunque existen testimonios de la presencia humana en las épocas visigoda (epitafios y ladrillos con simbología cristiana) y musulmana (restos del Membrillar y molinos del río Matapuercas), la escasez de noticias es lo mas destacado de la historia medieval de Adamuz. Tan solo la Baja Edad Media (siglos XIII-XV) se conoce mejor, al igual que en otras localidades cordobesas, gracias a la documentación catalogada por M. Nieto Cumplido en el Corpus Medievale Cordubense. Los primeros datos bajo medievales, ya que no conocemos la fecha de su reconquista, se refieren a su iglesia (1264 y 1272), cuyos límites se fijaron en 1288. Pertenecía al arcedianato de Pedroche, siendo uno de los primeros templos góticos de la provincia. En 1394 Clemente VII confirma, a petición de Enrique III y de la reina doña Catalina, la fundación del convento de San Francisco del Monte, establecido a iniciativa de Martín Fernández de Andujar, vecino de Córdoba.
EDAD MODERNA
Se inicia la Edad Moderna con jurisdicción de realengo, vinculada a la ciudad de Córdoba, pero en 1566 Felipe II vendió la villa y su término a Luis Méndez de Haro y Sotomayor, marques de el Carpio, cuyo escudo de armas es el que actualmente utiliza como sello municipal el Ayuntamiento. El valor de la venta fue el equivalente al importe de la renta del almojarifazgo de la villa, 16.000 maravedíes, quedando de esta manera vinculada la villa de Adamuz al marquesado de El Carpio hasta el siglo XIX. Fue visitado por Felipe IV. En torno al camino proliferaban las ventas y en la población existían bastantes mesones; aún hoy tiene una calle ese nombre, mostrando así la importancia del tráfico y su repercusión en el pueblo. La vista de sus gentes se centraba en torno a la agricultura, siendo en general buenos los rendimientos de los cultivos; Al ser zona de sierra, el sistema de rozas y quemas era el más usado para la siembra. Las casas, que aun muestran ostentosos dinteles con grabados en la piedra, indican la prosperidad de sus moradores.
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